Capítulo 4: Barajas, adiós a la baguette

La salida desde Barajas, al día siguiente, ha sufrido un pequeño contratiempo. Resulta que el peso de nuestro equipaje sobrepasa el máximo permitido. Once kilos exactamente, ya que todo suma… 91 kilos, y nos permiten cuarenta por persona. Vaya, y… ¿cuánto tendríamos que pagar por este exceso de equipaje? Pues 200 euros. Ostras, por aquí sí que no paso, este dinero es mucho en Filipinas.

«Pero… ¿no lo pesaron todo minuciosamente, anoche?», me pregunto yo. Hacemos cuentas y resulta que hay una caja de cartón que pesa unos once kilos y que… no contiene regalos nuestros. Son un montón de cosas que nos han endosado para que se las demos a una prima. La pena es que no ha colado. Llamamos por móvil a los familiares de Madrid y les dejamos claro que la caja, sintiéndolo mucho, se quedará en Madrid. Pero de repente la chica de facturación nos guiña el ojo y, aunque el peso ya marca 80 kg, nos indica que también añadamos la restante. Se lo agradecemos con una sonrisa y ella nos hace un gesto de «sssst», ni una palabra.
Pasamos el control de pasaportes con esa energía que sientes los días de fortuna. El tiempo de espera que nos queda en el aeropuerto de Barajas me lo tomo como el adiós a la baguette. Me zampo un gran bocadillo y parte del bocadillo de Luz con ese deleite de la última vez. A partir de este momento, el pan desaparecerá de mi vida cotidiana y ocupará su lugar el arroz blanco. Así que, incluso el pan madrileño con queso, que normalmente me parece de lo más triste sin el tomate untado y el chorrito de aceite de oliva virgen como catalán que soy, me resulta una despedida gloriosa.

Bye bye, baguette.

© Texto y fotos de Carles Cascón. Todos los derechos reservados

(Capítulo 4 de un total de 45 capítulos del libro, que publicaré hasta principios de enero de 2012)
Próximas entregas: «Una habitación con receiving room» y «Lost in translation«

Acerca de Carles Cascón

Periodista i fotògraf de Sabadell (Barcelona)
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Una respuesta a Capítulo 4: Barajas, adiós a la baguette

  1. Queridos lectores y lectoras, estoy gratamente sorprendido con la respuesta a este blog: en una semana ya tenemos un promedio de… ¡95 visitas diarias! Vuestros comentarios y risas, especialmente los de todos estos primos filipinos que me decís que estáis ya «enganchados» al blog, me animan a seguir el viaje hacia Aguitap, Ilocos Norte.
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