Capítulo 37: Videoke non stop

Siguiendo con los esfuerzos de socialización, me acerco a uno de los karaokes que se ha montado allí cerca, afuera, en el patio de una casa. Encuentro mucha gente conocida. A mí todas las canciones me suenan a balada empalagosa en inglés. Incluso cuando cantan en tagalo también me recuerda a Celine Dion… o simplemente a Operación Triunfo. Al final de cada canción, la musiquilla de siempre y la puntuación: 98 points, ¡100 points!… Vaya, aquí hay nivel, tú.

Me siento al lado de un “balikbayan” emigrado a Hawai que ahora pasa las fiestas de Navidad en el pueblo. Se llama Romeo pero su nick es Jhay-R, me precisa. Se le ve feliz en este ambiente.

– Estaba echando de menos esto- me suelta

– ¿El karaoke? ¿No haceis karaokes en Hawai?

– Allí sólo se pueden hacer hasta las 10 de la noche.

Nos sirven cerveza… con hielo. Un trozo inmenso de hielo, puesto que lo rompen con las manos. Aquí el calor es intenso y consideran que es mejor esto que beber cerveza caliente. En la mesa hay un plato de “catfish” y después llegan otros más de “baboy” (cerdo) y “calabao”. No faltan botellas de ginebra San Miguel, pero no son españolas de importación: la marca es filipina oficialmente desde 1834 y tiene un logotipo propio: el dibujo d’un ángel que mata a un demonio que ha bebido demasiado.

 San Miguel con hielo y señoritas en bikini

Pero hoy estamos de suerte. Algún balikbayan ha traído una botella de whisky de Canadá. Todo un lujo, teniendo en cuenta la calidad del gin San Miguel. Uno llega ahora con un plato de carne de calabao acabada de guisar y lo deja sobre la mesa. Todavía humea. Uf, empiezo a sentirme algo mareado, no sé si por el fuerte olor de la carne o porque empieza a subirme la cerveza con hielo a la cabeza.

Un 95 por ciento de las imágenes que salen en los vídeoclips de los karaokes filipinos muestran señoritas en bikini. Miro a la pantalla para entretenerme con tanta curva (¿será éste el motivo de que el karaoke tenga tanto éxito entre la población masculina?) y de repente me quedo de piedra. Mientras suena la canción en tagalo, he visto pasar por el videoclip imágenes de Cadaqués y de la playa de Portlligat. Lo juro, aquél era el campanario de Cadaqués y antes el Museo Dalí, ¡esto no tiene nada a ver con la cerveza! Lo iba a comentar a alguien pero… ¿a quien le puede interesar este detalle, aquí? Y menos ahora que ya van todos bastante colocados.

¿Cómo ha ido a parar una panorámica de Cadaqués a un videoke en tagalo?

© Texto y fotos de Carles Cascón. Todos los derechos reservados

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Acerca de Carles Cascón

Periodista y fotógrafo de Sabadell (Barcelona)
Esta entrada fue publicada en Aguitap, Filipinas, Ilocos Norte y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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