Capítulo 5: Una habitación con “receiving room”

He tenido un regalo sorpresa. Después de la parada en Amsterdam para coger el vuelo de KLM a Manila, me entero de que esta vez no haremos escala técnica en Hong Kong. Con eso ya ganamos dos horas o más. El vuelo directo a la capital filipina está previsto que dure sólo, de esta manera, 10 horas y 50 minutos, que al final se convertirán en unas 12 horas. Salimos a las 3 de la tarde de Amsterdam y llegamos poco antes de las 10 de la mañana del día siguiente a la capital filipina, hora local (7 horas más que en Holanda).
La primera preocupación, aparte de llevar todas las cajas y maletas hasta el taxi, será encontrar una habitación de hotel para pasar la noche. Dice Luz que escogerá y pagará ella, y es que busca una habitación “grande”. Más concretamente, quiere una habitación que tenga una “receiving room”, es decir, una sala o espacio (con sofás, sillas, una mesilla, etc.) para recibir las visitas.

 

¿Visitas? Acabo de llegar de 12 horas de vuelo, con un ‘jet-lag’ de siete horas, tengo un ataque de calor húmedo tropical, no me he duchado y… ¿¡¿ya me empiezan a venir visitas filipinas y a mi propia habitación?!? Pues parece que sí. Es muy sencillo de entender. Algunas parientas de Luz vendrán a vernos y no es muy educado recibirlas en el bar del hotel. La hospitalidad filipina y el trato pertinente a los familiares obliga a recibirlos siempre en “casa”, y en este caso la casa es el hotel. También, habrá que invitarlos a tomar algo, a comer… No tardarán en venir porque ya saben a qué hora que llegábamos.

 

Mientras yo me fijo en otros detalles de los hoteles como la situación en el plano, las vistas o el precio de la habitación, Luz sigue insistiendo en la ‘receiving room’ cuando hablamos con el hombre de la Oficina de Turismo. El Bay View Park Hotel, delante de la avenida Roxas, tiene piscina, una atractiva vista a la Manila Bay (algo obvio, teniendo en cuenta el nombre del hotel) y habitaciones con recibidores, pero no ha habido suerte y de éstas no queda ninguna libre. Por unos 80 euros nos dan otra habitación que, ál menos a mí, me parece inmensa. Para dos personas, eso sí. Quizás dentro de un rato ya no me lo parecerá tanto.

 

© Texto y fotos de Carles Cascón. Todos los derechos reservados

 

(Capítulo 5 de un total de 45 capítulos del libro, que publicaré hasta principios de enero de 2012)
Próximas entregas: “Lost in translation” y “Los tres enemigos de Filipinas

 

 

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Acerca de Carles Cascón

Periodista y fotógrafo de Sabadell (Barcelona)
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