Capítulo 26: El regalo de Nanay

Este año todavía tenemos un tema pendiente por solucionar y es el regalo de mis suegros. Es Navidad y queríamos traer algo especial que pueda necesitar. Luz dejó bastante claro que una nevera les hace falta. Una nevera que enfríe mejor y tenga más capacidad que la que tienen ahora. Yo, recordando lo qué pasó con el microondas, le lancé una mirada de advertencia… “Tranquilo, la nevera la compraremos allí”, me aseguró.

Pero no todo es tan sencillo. Nanay tiene mucho que decir al respecto, también. Parece que, para ella, la nevera no sería tan urgente. Cuando todavía no habíamos salido de Barcelona, Luz y Nanay hablaron por teléfono de otras opciones pero parece que sí, que Luz seguía apostando por la nevera. Mis padres quieren participar en el obsequio, así que me dieron dinero para pagar una parte de la nevera cuando estuviéramos en Ilocos Norte.

Llevamos unos días aquí y vuelve a salir el tema. Tenemos que ir a comprarla. Pero a Nanay… bien, parece que le haría más ilusión una mesa grande y redonda de madera. Una mesa nueva para el comedor. Hummm, yo pienso que, como ya tiene una, y me parece recordar que no excesivamente vieja, quizás sería mejor un regalo más útil. Entre todos pensamos poner unos 500 euros, y eso daría para mucho, aquí. Pero no queda decidido y pasan dos días más.

Le vuelvo a preguntar a Luz qué compraremos finalmente. Ella es la que habla con su madre, no yo, así que yo espero que ellas dos decidan y me digan algo. Luz espera que su madre concrete. Y, finalmente, concreta. Resulta que ella quiere, definitivamente, la mesa del salón. Es una mesa muy especial, hecha de narra, una madera nacional protegida y de gran calidad. La mesa está cortada de una sola pieza maciza del tronco del árbol. Durará muchos años, es bonita y elegante, etc. De repente, Luz lo entiende todo: ¡la mesa en cuestión es la que ya tiene en el comedor! La encargó hace tiempo porque tardan en fabricarla y después hay que traerla en un transporte especial desde no sé qué región de Filipinas, pero que seguramente queda muy lejos. El famoso mueble ya está en casa, en definitiva, ya que lo trajeron antes de que llegásemos nosotros. Ahora sólo falta que le paguemos la mesa y las seis sillas que tiene encargadas y el tema del regalo de Navidad habrá quedado zanjado.

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Acerca de Carles Cascón

Periodista y fotógrafo de Sabadell (Barcelona)
Esta entrada fue publicada en Aguitap, Filipinas, Ilocos Norte. Guarda el enlace permanente.

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