Capítulo 28: De Miss Aguitap a… Miss Gay of Aguitap

 

Cada Navidad hay un fantástico, alegre y colorido pasacalles como colofón a la elección de Miss Aguitap. En el que vivimos nosotros el primer año, las tres misses del concurso no tenían menos de 50 años, me pareció. Estaba claro que no se votaba a un cuerpo escultural. Auntie Gloria, tía de Luz que vive en Madrid, fue coronada como “Miss Spain of Aguitap” y subió a su carroza con todos los honores.

 
Popularity contest
Lejos de los rancios y devaluados certámenes de misses de mi país, en pueblos filipinos como Aguitap están muy arraigados los “popularity contests” (concursos de popularidad), una variante imaginativa, divertida y con fines mucho más respetables. Y en los que la edad es lo de menos. En vez de dedicarse a sacar brillo a su físico, unos días antes de Navidad las participantes deben reunir el máximo número de muestras de estima y apoyo por parte de sus conciudadanos y conciudadanas. Estos signos de afecto se transmiten con un sobre. Y dentro el sobre se pone dinero.

 

En resumen, y por lo que yo he entendido, la candidata a reina debe recoger todos los sobres que pueda entre sus familiares y amigos, que con toda devoción introducen su donativo con el fin principal de promover la coronación de su candidata. Pero que nadie se lleve las manos a la cabeza con lo que parece un atraco mafioso a mano armada o una compra de votos legal: las concursantes contribuyen, así, a la economía de Aguitap, puesto que los fondos recogidos pasan a las arcas  municipales para cubrir los gastos de las fiestas y para financiar otros proyectos necesarios. Y es de esperar que la propia reina haga llegar, a su vez, una generosa aportación aquel año.

 

Hecho el recuento, aquel año ganó Auntie Gloria, abuela de Kaila, Nika, Niki, Niko…, que había recogido muchos sobres por Madrid entre la comunidad filipina. El final de la competición consistió, como de costumbre, en una especie de cabalgata de los Reyes Magos pero en versión filipina y femenina. Todo el mundo había decorado sus coches, tricycles, motos, camiones y furgonetas con exuberantes elementos vegetales de la zona, fruto de horas de trabajo en equipo (amenizadas con los correspondientes pica-picas y pulutans con un buen trago). Una gran lección de lo que aquí llamaríamos “diseño sostenible”: nada de plásticos y todo orgánico y perfectamente reciclable, del campo.

 

 Pasacalles

La comitiva era realmente vistosa, toda una fiesta popular a la que me sumé encantado. Subí al camión que transportaba a la banda de músicos y seguí todo el itinerario. Algunos tricycles rebosaban de gente. ¿Cómo podían meter a tantos niños en un vehículo tan pequeño?

Al principio pensé que era algo absurdo dar la vuelta al barangay, es decir, salir por un camino y entrar por el otro tras rodear los campos de arroz. Más que nada, porque la práctica totalidad de los habitantes de Aguitap ya se había sumado al pasacalles con su vehículo y poco público potencial quedaba ya en las pocas casas del camino. Pero después tomamos el camino hacia Solsona, dónde llamamos la atención de conductores y peatones con un gran barullo. Nos lo pasamos muy bien. Lo encontré deliciosamente felliniano (salvando las distancias, claro).

 

Ms Gay Metamorphosis Aguitap 2006

Este año, en cambio, tenemos la “Ms Gay Metamorphosis Aguitap 2006”. Pero no tardaré a descubrir que la larga, larguísima ceremonia, se irá alternando a lo largo de la noche con los actos habituales de cada año por estas fechas: discursos de autoridades, entrega de premios deportivos, reconocimiento a los balikbayans (cada año disfrutan de una… ¡“Balikbayan Night”!), coreografías de los niños, parlamento del alcalde… Esto comporta, por ejemplo, que niños de seis o siete años empiecen a actuar a … la 1 de la madrugada. No pasa nada, un día es un día.

No sé cuántas horas dura todo pero se hace interminable. Por suerte ya me lo suponía y he tenido el acierto de declinar el ofrecimiento de formar parte del jurado de “Ms. Gay Metamorphosis Aguitap 2006”. Luz no ha podido decir que no. Y justamente los seis miembros del jurado se pasan toda la ceremonia, todo “el programa”, en una mesa een el centro de la plaza, sin poder ni bostezar. Quizás como premio por un trabajo tan altruista y sacrificado, los propios miembros del jurado son presentados públicamente, uno por uno, mencionando detalles de su curriculum académico o profesional.

“¡Happy fiesta!”
La fiesta arranca con mucha fuerza y un ritmo trepidante. Las “misses” salen, una por una, para presentarse con  un breve saludo al público. La mayor parte de las presentaciones son en tagalo, detalle que me augura una noche de pesadilla porque seguramente no entenderé nada… Pero después veo que no, que también usan el inglés y que puede ser divertido. Algunas concluyen con un “¡¡buenas noches!!” en español o un entusiasta “¡happy fiesta!”.

Por lo que yo puedo captar de los fragmentos en inglés, hay proclamas muy sentidas (“we want to be accepted, not to be rejected”), aspiraciones dignas (“if woman is a masterpiece, why I, homosexual, couldn’t be a masterpiece?”), otras más difíciles (uno reivindica poder tener hijos…) o los mejores deseos por la población de Aguitap (“from the hipotalamus of my heart, God Bless you all”). Esta, por cierto, es una expresión en inglés muy filipina: “desde el hipotálamo de mi corazón…”. Se dice cuando se siente algo muy profundamente o se está perdidamente enamorado.

 

“¡I’m the pride of Aguitap!”

Una de las ovaciones més sonoras son para una de las dos candidatas nacidas aquí en el barangay. Con una sonrisa grandiosa, una levanta los brazos y grita: “¡I’m the pride of Aguitap!”. Vítores de apoyo. La imagen de estos chicos del pueblo en bikini caribeño de cáscara de coco o con sombrero tipo Carmen Miranda causa furor. Las abuelas del público dan palmas al ritmo de la música. Nadie se distrae, todos siguen el más mínimo detalle de la ceremonia.


Cómo es pertinente en cualquier concurso de misses, un presentador las entrevista sobre su profesión, los estudios, sus gustos o sus ambiciones en la vida.

 

Reader’s digest

– Tengo entendido que uno de tus intereses principales es leer libros. ¿Podrías mencionar, por favor, dos o tres de tus libros favoritos y por qué lo son?

– Bien, es verdad, mi hobby es leer. Uno de mis  libros preferidos es, mmm… (titubea un segundo por los nervios) Digestive…-alguien le tira un cable desde el público y ella corrige enseguida- Reader’s Digest. Porque digiere (sic.) mi conocimiento… y no sólo esto, enriquece mi conocimiento, mejora mi desarrollo cognitivo con el objetivo, para mí, de compartir con la gente lo que tengo. Y no sólo eso, también he aprendido mucho del Reader’s Digest sobre la parte física y mental, y los aspectos emotivos. La otra lectura que me encanta son las revistas de mujeres porque aprendo cómo mostrar lo que tengo a la gente. Yo, como homosexual, necesito demostrarme a mí mismo que puedo estar orgulloso de pertenecer al “Tercero sexo”. Esto es todo, gracias”.

En el suelo, en primera fila, decenas de niños y niñas. La plaza está llena hasta arriba. Unos cuántos filman en vídeo. Desde los más jovencitos hasta los abuelos se encuentran aquí. Aparte de los números habituales de un concurso de miss, como los pases en traje de noche o en bañador (aquí hay morbo por ver si marcan paquete…), las misses hacen gala de sus muchas aptitudes: cantan, interpretan un monólogo en clave de drama, cuentan chistes, bailan…

Hay un número, en concreto, que me queda grabado a la retina: una candidata delgadísima y vestida de lycra de ballet se pone a hacer gimnasia rítmica con dos mazas de fuego y acaba realizando un espagat perfectamente horizontal sobre los respaldos de dos sillas, con un pie en cada una… Parece que se tenga que romper (ella y las sillas), pero su cuerpo aguanta y al final, tras dos o tres intentos, se va dando brincos con la satisfacción del número conseguido.

Discursos

El espectáculo tiene bastante trabajo detrás, está montado con gracia y en términos generales causa sensación en el pueblo. Ellas mismas se han confeccionado los vestidos y han hecho maravillas con papel de periódico, hojas de palmera o abanicos, por ejemplo. El público está entretenido, que es de lo que se trataba. Pero la cosa se empieza a alargar. Cada media hora o tres cuartos paran los desfiles y hacen otra cosa. Entonces entran en acción las fuerzas vivas del barangay y la noche se pone seria. Entregan las medallas del torneo de baloncesto (con los correspondientes discursos), por ejemplo. Y más actuaciones de misses. Nueva pausa y las coreografías infantiles del « Brum tarat tarat ». Más misses. Más discursos. Más actuaciones de misses…

En un momento dado empiezan a dar nombres y sale gente de entre el público. Mmm, ¿qué debe de ser? Ah, ya veo, son balikbayans. Los emigrantes filipinos que este año han venido de vacaciones salen a la plaza llamados por el presentador y se les condecora con una especie de banda de papel que se pone en diagonal sobre el pecho.

Yo estoy entre el público filmando con la cámara de vídeo sobre el trípode. Suerte de este último detalle porque… me llaman a mí. Si, me han llamado. ¿Qué? ¿Qué pinto yo ahí? Ah, yo también soy balikbayan, vaya… Dejo la cámara en “play” por inmortalizar la escena y salgo a buscar mi condecoración y a situarme de pie junto al resto. Espero que no me hagan ninguna entrevista en directo… o que me pregunten a qué proyecto del barangay daré apoyo económico este año, ejem.

Transcurre la velada y continúa la elección de Miss Gay. Es medianoche y pregunto a alguien si falta mucho. “Unas dos horas más, y después viene el baile”. Oído esto, y teniendo en cuenta que ya he cumplido con mi papel de balikbayan, decido desparecer discretamente e ir a comer algo a casa. Vuelvo justo para ver el final del pase más esperado, el de los bañadores. Se oían los gritos desde lejos y casi me lo pierdo.

 

Bien, final de la gala. La belleza ganadora es una “designer” de 23 años natural de Laoag, la capital de la provincia. Mirando de lejos sus piernas y las curvas de su cuerpo moviéndose por el escenario nadie habría dicho que es un hombre. Una “Financial Manager” de 27 es escogida Primera Dama de Honor. Coronas, ramos de flores, fotos, sonrisas profidén. Todo ha acabado a la una y media de la madrugada. Los niños ya pueden ir a dormir.

El piscolabis es en el primer piso, en la pequeña biblioteca y parte de la terraza. Muchos vecinos vienen a comer algo. La Janice es una de las mujeres que más trabaja en la organización. Me dice que se ha levantado a las 4 de la madrugada para preparar la comida. Vete a descansar pronto, le digo. “No puedo, después tenemos que recoger”, contesta sin el más mínimo signo de cansancio ni de queja. La fortaleza de este pueblo es admirable.

La gente come y se va. Es como una gran familia. Cuando se cocina, se cocina para todo el mundo. Y todo el mundo come. Así es Aguitap. Una gran familia.

 

 

© Texto y fotos de Carles Cascón. Todos los derechos reservados

(Capítulo 28 de un total de 44 capítulos del libro, que publicaré hasta principios de enero de 2012)
Próximas entregas: “Ritual de Fin de Año” y “Los difuntos

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Acerca de Carles Cascón

Periodista y fotógrafo de Sabadell (Barcelona)
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