Capítulo 24: ¿Qué horarios hay aquí?

Tarde o temprano acaba emergiendo. Es el choque cultural, supongo. O, simplemente, la falta total de control sobre los horarios de las diferentes comidas y de cualquier actividad en general. Después de unos primeros días de calma, acaba invadiéndome una cierta inquietud. ¿A qué hora se come? Depende. En teoría, hacia las doce y media o la una del mediodía. Pero pronto me doy cuenta de que cada uno va a su aire, comen cuando tienen hambre, se sirven ellos mismos y se sientan con el plato en cualquier rincón, no necesariamente a la mesa.

Detecto niveles de incomunicación entre Luz y su familia y entre Luz y yo, respectivamente. A todo eso se suma que, por lo que he observado, aquí no hay tanta obligación de sentarse todos juntos a la mesa, aunque sea el día de Navidad. La cosa es bastante «self-service», para entendernos. Además, en mitad de la comida siempre llega alguna visita y acaba comiendo con nosotros.

En la mesa el self-service es literal. Se colocan los diferentes platos del día sobre una pequeña mesilla giratoria situada en el centro, y así todo el mundo puede hacerla rodar hasta poder tener cerca el plato que quiere sin necesidad de levantarse o pedir «¿me puedes pasar el arroz, por favor?”.

La verdad es que la fórmula de poner la comida en una mesa y la gente sirviéndose me parece fantástica y simplifica mucho las cosas: hay gran variedad y cantidad de comida para todos los gustos, y cada uno se pone la ración que le apetece en el plato. Y la logística es muy eficaz, lo que permite invitar a mucha gente sin problemas.

¡Qué complicado resulta, en contraste, montar una comida en mi país! Aquí necesitamos saber exactamente cuántos invitados vendrán y a veces hasta qué comerán (¿cuántas pechugas o muslos hay que encargar?), para programarlo todo a conciencia, poder sentarlos a una larga mesa, etc. Y ya no digamos qué dificil es encontrar una fecha que encaje en la agenda de todo el mundo…

 

 

© Texto y fotos de Carles Cascón. Todos los derechos reservados

(Capítulo 24 de un total de 44 capítulos del libro, que publicaré hasta principios de enero de 2012)

Acerca de Carles Cascón

Periodista i fotògraf de Sabadell (Barcelona)
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Una respuesta a Capítulo 24: ¿Qué horarios hay aquí?

  1. Capítulo dedicado especialmente a Salomé y Lyn -ellas sabrán por qué-, y a sus respectivos maridos Romeo y Willy, que ayer, día 1, nos prepararon (con Stephanie, Frank y Gina) una memorable comida en su casa, disfrutada en inmejorable compañía, con risas y regalos. Toda una lección de hospitalidad filipina: te invitan a un festín que llevan preparando desde las 8 de la mañana (¡el día 1 de enero, con la resaca de Fin de Año!) y encima te regalan cosas. Bueno, espero que al menos os gustase el soberbio Somontano Olvena de la bodega de El Tirol (delicatessen de la calle Zabaleta donde siempre hay grandes descubrimientos). ¡Un gran beso para estas fieles seguidoras de este blog!

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